No hay leyes para escribir

Andrea Reboredo

Andrea Reboredo

Sobre el autor

Andrea Reboredo es el pseudónimo de la escritora sevillana Marta Rocío Delgado Fernández. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, donde también ha cursado tres años de comunicación en lengua de signos. También ha estudiado otros idiomas como inglés, portugués e italiano, porque para ella la comunicación es algo esencial, además de que disfruta estudiando y aprendiendo. Ha trabajado con niños durante algún tiempo tanto como monitora como profesora de refuerzo escolar o en clases particulares ayudando a aquéllos a los que le cuesta más aprender, pues es algo a lo que ella siempre quiso dedicarse. Y en su amor por todas las disciplinas artísticas también ha dedicado algún tiempo de su vida al mundo teatral, donde tiene experiencia tanto en la actuación como en la creación de personajes. Actualmente se dedica a escribir. En 2012 publicó su primera novela, Pajarito, que fue muy del gusto de los lectores y recibió muchísimas felicitaciones por parte de todos los que la leyeron. Tuvo bastante éxito, algo difícil para una escritora desconocida, como era Andrea por aquel entonces, y todos se enamoraron del argumento y de los personajes que ella había creado. Eso la animó a continuar, porque descubrió que estaba en la senda correcta. Andrea Reboredo nunca olvidará las palabras que en una ocasión le dijo su padre, cuando ella le comentó que escribiendo había mucha gente: también hay mucha gente jugando al fútbol pero no todos son Maradona. Y es esa frase la que la anima a seguir luchando por sus sueños cada día porque sólo así podrán hacerse realidad.

El día que el abuelo Andrés se dejó la maleta en Cuba

Un viaje a Cuba. Un regreso a la propia tierra mucho antes de lo esperado. Una maleta que viaja sola, sin que su dueño lo sepa, y une a dos personas que durante años forjan una amistad sin saber qué fue realmente aquello que los unió. Y ésta es la historia de esos dos amigos: la historia de don Andrés García, más conocido como el abuelo Andrés, de su inteligente y madura nieta Manuela, de los consejos de Gael y de la ilusa Isabel, que siempre tiene la cabeza en las nubes. También es la historia de don Joaquín Aristizábal y su nieto Juan Jaime y de cómo nuestra familia, nuestro entorno y el lugar donde nacimos puede forjar nuestro carácter. Es la historia de dos pueblos, de dos familias, de las anchoas de Santoña y del negocio de las quesadas. También, como en la famosa obra de Dickens, es una historia situada entre dos maravillosas ciudades. No es bueno desvelar nada más, aunque ya se haya dado alguna pista, para invitar a los lectores a que tomen sus maletas y realicen un viaje que no les dejará indiferentes. En este viaje podemos aprender que algunos amigos nos acompañarán para siempre, que habrá personas que ocuparán un lugar pero que jamás llenarán el vacío que otras nos dejaron y, sobre todo, aprenderemos que estar con alguien por el simple hecho de tener pareja es confundir amor con compañía. Y es que el día que el abuelo Andrés se dejó la maleta en Cuba se inició una historia que emociona. Para leerla sólo necesitan una vieja maleta con un par de mudas en su interior. Así, ya estarán listos para ese emocionante viaje que es la vida de cada uno de los personajes que conforman esta novela.

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