No hay leyes para escribir
  • Slider 1
  • Slider 2
  • Slider 3
  • Slider 4
  • Slider 5
  • Slider 6
  • Slider 7

Pedro Ruiz-Cabello Fernández

Pedro Ruiz-Cabello Fernández

Sobre el autor

Pedro Ruiz-Cabello Fernández nació en Atarfe (Granada) en 1962. Desde muy temprano cultivó la poesía: cuando tenía diecisiete años una selección de sus poemas fue incluida en Poesía 70, un programa radiofónico que dirigía en Granada el poeta Juan de Loxa. Es licenciado en Filología Hispánica; ejerce la docencia, como profesor de Lengua y Literatura, desde hace más de veintiocho años. En 2001 se publicó su primera novela, Nunca será la muerte como los hombres dicen. A ella la han seguido hasta un total de once títulos, contando con el que ahora se presenta: ha cultivado diversas clases de novela, desde la fantástica a la de carácter histórico, como ha sido En castellano derecho, uno de sus libros más significativos. Ha colaborado en los últimos años en la revista Extramuros con diversos artículos y reseñas. A pesar de que aún no la ha publicado, no ha dejado tampoco de prodigarse en la poesía, sin duda el género que le abrió las puertas de la literatura.

Un cerco azul de colinas

Siempre hay razones que justifican una existencia, causas por las que merece la pena luchar en la vida. Lo que mueve a Lucas, el protagonista de esta novela, es el amor a la tierra. Formamos parte de la naturaleza: es lo que siente Lucas para no abandonar el rincón de la vega donde ha nacido. En su historia son determinantes otros sucesos, como la muerte de su esposa y la preocupación por su único hijo, al que ve crecer y alejarse de donde él vive. Tiene usted entre sus manos una obra que parte de un territorio concreto y que se adentra en un mundo fabuloso, en el que no puede faltar el misterio, porque entre la realidad y ese otro mundo hay una delgada línea, una frontera mínima que con un poco de imaginación siempre se puede salvar. El ser humano está dotado de fuerzas de las que a veces él mismo no es consciente: su espíritu, si está bien cultivado, nunca muere.

Cómpralo en papel