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Regla Contreras Rodríguez-Jurado

Regla Contreras Rodríguez-Jurado

Sobre el autor

Regla Contreras (Chipiona, 1939) nació durante un veraneo la noche en la que danzan Las Perseidas, por lo que le pusieron Regla. Ingresó en el Colegio de las Irlandesas con cuatro años y fue víctima de aquella corriente equivocada que pensaba que como las hembras ya nacían tontas, no estaban preparadas para estudios universitarios. Así que le tocó Cultura General, mucha Urbanidad, misas diarias, rezos y rosarios en inglés, costuras y labores. Con quince años la expulsaron, porque un joven atractivo iba diariamente a recogerla. El eco de un beso pecador llegó hasta el salón donde se hallaban sus padres. Al día siguiente fue al Colegio a recoger sus pertenencias. Se casó a los dieciocho años con aquel bellísimo joven, y como nadie les advirtió del peligro, dejaban las ventanas abiertas mientras pasaban horas jugando al ajedrez. Cada año entraban por ellas, cigüeñas con bebés en un pañuelo y se vieron con nueve hijos en un tiempo récord. En cuanto sus ocupaciones se lo permitieron, se dedicó a escribir libros y artículos en prensa. Desde pequeña le motivó la búsqueda de la Verdad, leyendo todo lo que cayera en sus manos sobre otras religiones, Ciencia, Astronomía, y Filosofía, sin ningún tipo de reparo, hasta ir haciéndose poco a poco crítica e iconoclasta y cuestionar los dogmas de la Iglesia. También le ayudó mucho un sueño que tuvo, donde asegura que "se me dio a conocer, mediante figuras geométricas y otras alegorías, la compleja estructura del Universo".

Desde el más acá

Preguntada la autora por el motivo de publicar estos cinco monólogos mantenidos desde el corazón con personas ya fallecidas (algunas de ellas muy conocidas en Sevilla), donde relata hechos íntimos y familiares, esto contestó: "Entiendo perfectamente que a nadie importe el sentimiento o dolor provocados por la muerte de familiares o amigos: a todos se nos muere alguien diariamente y aparecen necrológicas publicadas en prensa, donde se expresan dolor y agradecimiento, acabando ahí todo. Pero insisto en que este no es mi caso, ya que no trato de imponer sentimientos dolorosos a nadie, sino de expresar la particular vida que tuvo cada cual, dejando en cada monólogo denuncias de sucesos que salen del ámbito íntimo o familiar. Esos monólogos contienen gritos que me estallaban en el alma clamando por salir fuera, cuyas vibraciones traspasan fronteras llegando muy lejos, trascendiendo un cierto y delicado espacio de la Historia, la Cultura, la Política, la Sociedad y las Creencias. Afirmo que esta publicación podría granjearme muchos enemigos, mas ese compromiso que contraje reivindicando justicia (aunque fuera póstuma) para cada una de las personas de las que hablo, pudo más que las críticas negativas provenientes de una sociedad acostumbrada a temer la verdad, prefiriendo comulgar con las mentiras".

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