No hay leyes para escribir

Abel Posse

Abel Posse

Sobre el autor

ABEL POSSE nació en Córdoba (Argentina). Creció y se educó en Buenos Aires. Diplomático de carrera y Embajador, vivió años en Moscú, Venecia, París, Jerusalén, Praga, Lima, Copenhague y Madrid. Sus libros más destacados son Los perros del paraíso, que obtuvo en 1987 el Premio Internacional «Rómulo Gallegos», la mayor distinción literaria de América Latina; El largo atardecer del caminante, distinguido en 1992 con el Primer Premio de Novela organizado por la Comisión Española del V Centenario que, juntos con Daimón integran por ahora una trilogía dedicada a la Conquista. Estas obras están consideradas uno de los logros mayores de la «nueva novelística histórica en lengua española» por críticos como Seymour Menton, Sainz de Medrano, Guiseppe Bellini, Michael Rössner y Roland Spiller. Sus obras han sido traducidas a diecisiete idiomas. Abel Posse rechaza las interpretaciones políticas y éticas convencionales forjadas desde nuestra actualidad, cinco siglos después. Describe con libertad de fenomenólogo el misterio del encuentro o choque que constituye el hecho más importante de Occidente. Tragedia pero también germinación de un nuevo ciclo de la condición humana surgida más allá de toda noción del bien o del mal, que se pueda tener a mano.

Los perros del paraíso

Galardonada con el prestigioso Premio Internacional Rómulo Gallegos, posiblemente la máxima distinción literaria en América Latina, Los perros del paraíso se erige como uno de los referentes indispensables en la obra de Abel Posse. Esta fascinante novela indaga en los recovecos del alma americana y en las raíces profundas de su identidad mediante una reinterpretación de la historia oficial del colonialismo europeo y de la figura de Cristóbal Colón. La trágica trastienda del Descubrimiento, la vileza de un saqueo que cohabita con un fondo de esperanza basado en lo que muchos consideraron el Paraíso Terrenal dibujan un escenario en el que el navegante Colón e Isabel la Católica se aliaron formando “una secta de los buscadores del Paraíso que los hombres habitaron antes del Diluvio”. No obstante, Colón siempre supo que, más que ir tras el Edén, el propósito de la mayoría siempre sería huir del infierno. Así es la condición humana. Estructuralmente dividido en cuatro partes (aire, fuego, agua y tierra), conforme a los elementos míticos de la cosmovisión indígena, el libro es un espejo, cóncavo y convexo, en el que una América sin mácula se reconoce con un alto grado de distorsión paródica. El paraíso y sus perros se dan la mano en un encuentro de mundos para el que nadie se había preparado.

Cómpralo en papel