No hay leyes para escribir

Javier Ros Pardo

Javier  Ros Pardo

Sobre el autor

Javier Ros (Portman, 1950). Este profesor sevillano es doctor en Ciencias de la Educación, además de licenciado en filología francesa, antropólogo y, desde siempre, escritor. Narra artesanalmente, compone sin prisa; en consecuencia, el resultado de sus creaciones es deslumbrante. Pasó su juventud en Francia, donde recibió el testigo y el compromiso con el humanismo de los maestros exiliados de la II República Española. Autor de numerosas obras de teatro, varias óperas y piezas musicales, No es exagerado afirmar que es el responsable de la afición al teatro de muchos miles de niños sevillanos. Durante siete años fue colaborador del Diario de Sevilla en temas educativos. Perfidia de España surge también de su experiencia como guitarrista profesional de flamenco y de su pasión por las formas musicales andaluzas que siempre transmitió a sus alumnos. Por ello cuanto escribe va trufado por una invisible banda sonora que pertenece al patrimonio emocional y musical de los españoles.

Perfidia de España

Sevilla. Años cincuenta del siglo XX. Ser mujer en España o en el centro de África tiene las mismas ventajas. El puritanismo nacional más rancio vive días de esplendor. El Teatro Oriental conmociona la Feria de Abril con su espectáculo Perfidia de España: flamenco, varietés, frivolidades, concursos, chistes verdes… En el patio de butacas el azar reúne al marinero de Tatuaje, al chulo de La bien pagá, al enamorado de María de la O que, como ella, también tenía unos raros Ojos verdes. Hay señoritos con ganas de juerga, marines norteamericanos y legionarios españoles… todos muy faltos de una misericordiosa Limosna de amores. Entre el respetable hay aristocracia, militares, clero y pueblo bajo. Allí se cruzan amores terribles, peleas, duelos y quebrantos convertidos luego en canciones populares por el poeta Rafael de León. Don José Fuster, un respetable notario sevillano libre de toda sospecha, es un exiliado interior: ve, oye, calla y espanta sus males narrando el relato. Dispone que sólo podrá publicarse cincuenta años después de su muerte. Ahora se ha destapado su silencio. Aquí está. Entre los que ya han leído este libro hay dos opiniones unánimes: "No se parece a ninguna otra" y "A la vez que lees parece que estás viendo la película".

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