No hay leyes para escribir
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Daniel Pinilla

Daniel Pinilla

Sobre el autor

Daniel Pinilla (Sevilla, 1974) es un tipo con una biografía perfectamente revisable, lo que debe entenderse como algo positivo, por lo alejado de los aburridos convencionalismos. Convengamos en que normalmente se trata de un periodista (antes deportivo, ahora de lo que le echen) que estudió también Filosofía y que de un tiempo a esta parte se viene desempeñando como director editorial y escritor. Antes que cualquier otra cosa, se define como librepensador radical, con derecho a cambiar de opinión cuando le venga en gana. Los libros de Pinilla han sido traducidos a varios idiomas, obtenido algún que otro galardón y suelen presentar un denominador común: transmiten pasión por la búsqueda de una verdad histórica, documentada y razonada, asumida como incompleta, a la vez que irradian un deseo incontenible de hacer las maletas y viajar. En esta ocasión, el autor se desmarca de su habitual línea de no ficción y se estrena en el universo de la novela. Para arrancar no ha elegido mal toro: sitúa la escena en Cuba. un país que conoce (ha impulsado allí un proyecto editorial) y que le atrae sobremanera, y ha rematado su obra mientras ha combatido la aparición de un tumor cerebral. No tiene dudas de que saldrá victorioso del envite.

Contenido subversivo

Nos situamos en 2016. Fidel Castro ya no ejerce el poder ejecutivo en Cuba, pero su régimen, perfectamente engrasado, le sobrevivirá. No se atisba cambio alguno en el último país comunista de Occidente. Semanas antes de que Barack Obama realice su histórica visita a La Habana, dos editores españoles ponen en marcha un ambicioso proyecto independiente enfocado en publicar a autores cubanos contemporáneos y tratar de detectar antes que nadie el próximo fenómeno literario salido de la mayor de las Antillas. Para lograrlo huyen de la censura previa y entran en contacto con todo tipo de voces, oficialistas y también disidentes. No saben en qué avispero se están metiendo. La actitud del Gobierno Castrista, siempre contundente a la hora de controlar todo lo relacionado con la cultura, parece comprensiva con la iniciativa... hasta que empiezan a producirse señales de alerta y los impresores se colocan en el epicentro de una oscura trama de intereses geopolíticos e información clasificada que amenaza con acabar con el actual equilibro de poderes en el Caribe y en toda Hispanoamérica. Narrada de forma trepidante, desde dos puntos de vista contrapuestos y con una documentación de primera, Contenido subversivo es un trampantojo perfecto y hace honor a su nombre.

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