No hay leyes para escribir
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Ainhoa Gallardo

Ainhoa Gallardo

Sobre el autor

Ainhoa Gallardo (Zaragoza, 1991) ejerce como administrativa, aunque su pasión son las letras. También ha trabajado como escritora freelance en diversas páginas webs de diferente temática, siendo la última de ellas relacionada con la música. Amante del arte en general y las buenas historias en particular. Su primera novela la escribió a la edad de once años, pero no fue hasta 2015 cuando publicó. Leyendas del Averno, del mismo universo que ahora se les presenta, con una historia independiente, y La muerte del sol en 2016, una nouvelle distópica. A pesar de que sus géneros favoritos, tanto a la hora de leer como de escribir, son el terror, la fantasía y la ciencia ficción, Ainoha explorará nuevas formas de narrar, nuevas historias que contar, siempre con la narrativa fácil, bien estructurada, directa y ágil que le caracteriza.

Leyendas del Averno: Descensium

Nadie me conoce realmente. Nadie nunca se ha preguntado por mi pasado y por quién fui. Por norma general, los vampiros siempre hemos sido solitarios, aunque en más de una ocasión hemos unido fuerzas por nuestro bien común. Hace diez años la humanidad casi se extingue por completo y, en consecuencia, nuestro alimento: su sangre. Un soplo de aire fresco para nuestros pútridos cuerpos. Nuestro néctar de la vida. Le debíamos nuestra supervivencia a mi gran amiga, mi queridísima señorita Keydara Aleneri. Los humanos no recuerdan lo que sucedió: los ángeles borraron de su memoria la batalla que hubo contra los demonios comandados por Lucifer y, en su lugar, les colocaron falsos recuerdos. Lucifer nos desterró del templo que teníamos en el infierno junto a ellos, obligándonos a convivir en la Tierra. Debíamos encontrar la manera de descender de nuevo y sumergirnos hasta las entrañas del submundo para encontrar a Keyd. Como bien he citado antes, nadie sabe ni un ápice de mí. Me conoceréis como Astaroth, un vampiro elegante, de alto talle, cabello rubio y ojos azul añil. Pero ¿qué me diríais si os confieso que ni siquiera es ese mi verdadero nombre?

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